¿Estás esperando los resultados de unos análisis de laboratorio delicados?
¿Mañana tendrás una entrevista que especialmente te produce ansiedad?
¿Están haciendo recorte de personal en la empresa para la que trabajas y no sabes si estás en la lista de despidos?
Estar expuesto ante un escenario en el que no sabes cuál es el resultado final y sobre todo hay la posibilidad de que el desenlace te genere dolor, pérdida o entrar en un período de dificultades puede resultar altamente estresante. El cerebro es especialista en hacer más grandes los fantasmas que te acosan porque está diseñado para detectar amenazas y proteger tu vida y tu seguridad.
Aprender a gestionar la incertidumbre requiere disciplina mental, pero sí es posible lograrlo. No significa que jamás volverás a sentir miedo o preocupación, pero cuando menos no perderás los estribos y quién sabe, a lo mejor sí logras conseguir la paz interior que necesitas.
- Practica la aceptación: Reconoce que la incertidumbre es una parte natural de la vida y que no siempre puedes controlar todo lo que sucede a tu alrededor. Aceptar esto te ayudará a reducir la resistencia y a encontrar formas más constructivas de lidiar con la situación.
- Focaliza en el presente: En lugar de preocuparte por lo que podría suceder en el futuro, concéntrate en el momento presente. Practica la atención plena y la conciencia para estar más conectado con el aquí y el ahora. Puedes, por ejemplo, ir relatando mentalmente todo lo que estás haciendo durante el día, como si se lo estuvieras platicando a alguien, explicando las sensaciones que sientes y los sonidos que escuchas a tu relato.
- Identifica lo que está bajo tu control: Haz una lista de las acciones que puedes tomar en la situación actual y enfócate en lo que puedes hacer en lugar de preocuparte por lo que no puedes controlar. Practica tu fe y entrega el desenlace a ese amor o inteligencia superior en el que crees, confiando en que con toda certeza irás solucionando pase lo que pase.
- Mantén una mentalidad enfocada a soluciones en vez de enfocarte solo a los problemas. Esto te dará una sensación de control.
- Continúa tus rutinas: mantener una estructura diaria puede proporcionarte un sentido de normalidad y control.
- Practica técnicas de relajación: respiración profunda, oración, meditación, masajes… cualquier cosa que pueda ayudarte a reducir el estrés y la ansiedad asociados con la incertidumbre.
- Limita la exposición a la información negativa: Si estar constantemente expuesto a noticias o información negativa aumenta tu ansiedad, considera limitar tu tiempo en las redes sociales, viendo noticias o averiguando en internet más información que solo va a hacer que te preocupes más.
- Realiza ejercicios físicos: sal a caminar al aire libre, ve al gimnasio, etc.

